Frutas, ensaladas de todo tipo y agua, mucha agua…

Esto es lo básico, debe ser lo más fresco posible y comerlo en cantidades moderadas, incluso estas fuentes de tantas propiedades nos pueden jugar una mala pasada en forma de indigestión si abusamos de ellas.

Pasta fresca con salsas ligeras o mejor sin salsa, si acaso un pesto frio reinventado, con poco aceite y mucha albahaca fresca; esta hierba aromática es la que acompaña a la famosa ensalada capresse de tomate y mozarella fresca, buenísima.

En verano se diria que nos apetece más el pescado, sobre todo si es fresco y de calidad, como un rape a la plancha o una dorada al horno sin grandes adicionemientos.

¿Y el helado que?, muy bueno gracias!